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EPI para tendinopatía rotuliana (rodilla del saltador): qué dice la evidencia en 2026

Por AGM
3 de septiembre de 2026

Respuesta corta, y no es la que suele darse: en tendinopatía rotuliana la evidencia disponible no demuestra que añadir EPI al ejercicio dé un resultado clínicamente superior al ejercicio solo. El metaanálisis más reciente, de 2026, es explícito. Y aun así sigo usándola en consulta, por un motivo concreto que te explico abajo. Si buscabas un artículo que te vendiera la EPI como la solución de tu rodilla, este no es.

Soy Álvaro Gómez Molina, fisioterapeuta en Oleiros (A Coruña). Trabajo con EPI ecoguiada a diario y precisamente por eso creo que hay que contar dónde funciona bien y dónde los datos no acompañan. En el tendón rotuliano, los datos no acompañan tanto como te han contado.

Si lo que buscas es la explicación general de la técnica —qué es, cómo se aplica, precios y en qué lesiones la usamos—, la tienes en EPI: qué es y para qué sirve. Este artículo va solo del tendón rotuliano.

La frase que resume todo el artículo: en la rodilla del saltador, quien cura el tendón es el programa de carga progresiva. La EPI es una herramienta para poder empezar ese programa antes y con menos dolor, no un tratamiento que funcione por su cuenta. Un tendón rotuliano que no se entrena no se recupera, le hagas lo que le hagas.

Qué es la tendinopatía rotuliana (y por qué no es una «tendinitis»)

La llamada rodilla del saltador es un dolor en el polo inferior de la rótula, justo donde arranca el tendón rotuliano, que aparece con los gestos de salto, aterrizaje, cambio de dirección, sentadilla profunda o bajar escaleras. Es la lesión típica de voleibol, baloncesto, balonmano, fútbol, atletismo, pádel y CrossFit, y afecta hasta a uno de cada siete deportistas de disciplinas con saltos repetidos.

Durante décadas se llamó «tendinitis», y ese nombre hizo mucho daño, porque orientaba el tratamiento hacia el antiinflamatorio y el reposo. Cuando se empezaron a estudiar los tendones dolorosos crónicos se vio que apenas hay células inflamatorias: lo que hay es un tejido degenerado y desorganizado, con colágeno mal alineado, aumento de sustancia fundamental y a menudo neovascularización. De ahí el cambio de nombre a tendinopatía, y el cambio de tratamiento: de reposo a carga.

Esto importa para lo que viene después. Si el problema es un tejido que ha perdido capacidad de soportar carga, el tratamiento tiene que consistir, sí o sí, en devolverle esa capacidad. Todo lo demás es coadyuvante.

Qué dice la evidencia sobre la EPI en el tendón rotuliano

Aquí va la parte incómoda, y la razón por la que este artículo existe separado del de fascitis plantar: en el talón la evidencia es favorable, en el tendón rotuliano no lo es. Son dos cuadros distintos y merecen conclusiones distintas.

Los estudios que se citan siempre

El grupo de Abat publicó en 2015 (Knee Surgery, Sports Traumatology, Arthroscopy) y en 2016 (Journal of Experimental Orthopaedics) resultados favorables de electrólisis percutánea combinada con ejercicio excéntrico en tendinopatía rotuliana, incluido un ensayo aleatorizado frente a electroterapia convencional. Son los trabajos que aparecen en todas las webs del sector, casi siempre sin decir cuántos pacientes incluían ni frente a qué se comparaban.

Lo que pasa cuando se juntan todos (2026)

Góngora-Rodríguez y colaboradores publicaron en Life en 2026 una revisión sistemática con metaanálisis específicamente sobre electrólisis percutánea en tendinopatía rotuliana. Al aplicar criterios estrictos solo dos ensayos aleatorizados fueron elegibles, con 59 participantes en total.

El resultado combinado no mostró diferencia estadísticamente significativa a favor de la electrólisis frente a las intervenciones control (Hedges’ g = −0,10; IC 95% de −2,69 a 2,50; p = 0,72). Además, las mejorías entre grupos en la escala VISA-P quedaron por debajo de los 13 puntos que se consideran la diferencia mínima clínicamente importante. Los autores califican la certeza de la evidencia como muy baja según GRADE, y señalan que en uno de los ensayos incluidos el beneficio parecía depender fundamentalmente del ejercicio, no de la técnica añadida.

Cómo hay que leer esto. «No hay evidencia de superioridad» no significa «está demostrado que no sirve». Con dos ensayos y 59 pacientes, la falta de diferencia puede deberse tanto a que no la haya como a que no haya potencia estadística para detectarla. Lo que sí se puede afirmar con seguridad es esto: hoy nadie puede prometerte que la EPI vaya a mejorar tu tendón rotuliano por encima de lo que consiga un buen programa de ejercicio. Quien te lo prometa no ha leído los estudios o prefiere no contártelos.

TrabajoQué eraQué concluyó
Abat et al., 2015 y 2016Serie clínica y ECA frente a electroterapia convencional, con excéntricos en ambos gruposResultados favorables a la electrólisis; muestras pequeñas
López-Royo et al., 2021ECA con grupo control y ejercicio en todos los brazosEl beneficio se atribuye principalmente al ejercicio
Góngora-Rodríguez et al., 2026Revisión sistemática y metaanálisis (2 ECA, 59 participantes)Sin diferencia significativa frente a control; cambios por debajo de la MCID; certeza muy baja (GRADE)

Entonces, ¿para qué sigo usando EPI en el rotuliano?

Por una razón práctica y honesta: por la ventana de menos dolor.

El problema real de una tendinopatía rotuliana crónica no suele ser que el paciente no sepa qué ejercicios hacer. Es que le duele demasiado para hacerlos con la carga que necesitarían para servir de algo. Una sentadilla búlgara a un tercio de la intensidad útil no estimula el tendón; entretiene.

Cuando una EPI baja la sensibilidad de la zona durante unas semanas, ese paciente puede entrenar con la carga que de verdad remodela el tendón. Y esa carga sí tiene evidencia sólida detrás. Es decir: uso la EPI como facilitador del tratamiento, no como el tratamiento.

Lo cual implica dos cosas que te digo en la primera consulta:

  • Si tu dolor te permite entrenar con carga suficiente, no necesitas EPI. Nos ahorramos las sesiones y las agujas, y vamos directos al programa.
  • Si te la haces y luego no entrenas, habrás pagado por unas semanas de alivio que se irán tal como vinieron.

El tratamiento que sí tiene evidencia: el programa de carga

Esta es la parte que más resultado da y la que menos se cuenta, porque no se puede vender en tandas de sesiones. Cuatro fases, con criterios de paso, no con plazos fijos:

Fase 1 — Isométricos

Contracciones mantenidas de cuádriceps, típicamente en prensa o en extensión con la rodilla en torno a 60°, de 30-45 segundos, varias series, varias veces al día si el dolor es alto. Bajan la sensibilidad del tendón y permiten mantener fuerza sin provocar. Es el punto de partida cuando duele hasta bajar escaleras.

Fase 2 — Fuerza lenta y pesada (HSR)

Es el núcleo del tratamiento y merece detalle, porque aquí es donde se remodela el tendón. Durante años el estándar fue el excéntrico tipo Alfredson: sentadilla en plano declinado, 3 series de 15, dos veces al día, todos los días. Funciona, pero la adherencia es mala: son catorce sesiones semanales y casi nadie las completa.

El protocolo que uso hoy es HSR (Heavy Slow Resistance, carga pesada a tempo lento): sentadilla búlgara, prensa de pierna y extensión de rodilla, con cargas del 70-90% de tu 1RM y ejecución a 3 segundos en la fase concéntrica y 3 en la excéntrica. Tres sesiones por semana, doce semanas, progresando de 15RM hasta 6RM.

Frente al excéntrico clásico aporta tres cosas: estimula músculo y tendón a la vez en lugar de solo el tendón, reduce de catorce a tres las sesiones semanales, y para alguien acostumbrado al gimnasio es infinitamente más llevadero que hacer sentadillas en una tabla inclinada dos veces al día durante tres meses. En los ensayos que los han comparado de frente, el HSR obtiene resultados equivalentes o mejores que el excéntrico en el seguimiento a 6-12 meses, con mucha mejor adherencia.

Sobre el dolor durante la carga: se acepta hasta un 3-4 sobre 10 mientras entrenas, y que baje antes de las 24 horas siguientes. Eso no es «aguantar»: es la señal de que el estímulo es suficiente. Si el dolor pasa de ahí de forma sostenida, o al día siguiente sigue igual, hay que bajar carga y descartar que el problema sea otro —dolor femoropatelar o una lesión parcial del tendón, sobre todo—.

Fase 3 — Energía elástica

Se introduce el ciclo estiramiento-acortamiento: saltos, caídas controladas, pliometría progresiva. Es la fase que casi todo el mundo se salta y la razón número uno de recaída al volver a competir.

Fase 4 — Vuelta al gesto deportivo

Reintroducción gradual del entrenamiento específico y de la competición, con control de volumen semanal. El tendón no falla por el gesto: falla por el salto de volumen. El objetivo es recuperar al deportista modificando temporalmente la actividad, no parando la temporada entera.

Junto a eso, valoramos la cadena completa: movilidad de tobillo, fuerza de glúteo e isquiotibiales, control del aterrizaje y, sobre todo, cómo has llegado hasta aquí en términos de carga de entrenamiento. Una tendinopatía rotuliana casi siempre tiene detrás una historia de «he subido de golpe».

Cómo es una sesión de EPI en el tendón rotuliano

Si tras la valoración decidimos que la EPI aporta en tu caso, esto es lo que pasa:

  1. Ecografía. Localizamos la zona degenerada del tendón —habitualmente el polo inferior de la rótula—, valoramos su estructura y buscamos neovasos con Doppler.
  2. Punción ecoguiada hasta el punto exacto, viendo la aguja en pantalla en todo momento.
  3. Impulsos de corriente galvánica, breves, con la intensidad ajustada a tu tolerancia. Duele durante unos segundos por impulso.
  4. Isométricos inmediatamente después, en la misma sesión. Esta parte no es negociable: es lo que convierte la punción en tratamiento.

Lo habitual son 3 a 5 sesiones separadas por 7-10 días, siempre acompañadas del programa de fuerza. Y una regla que aplico sin excepciones: si a la tercera sesión no hay ningún cambio, no seguimos pinchando. Revisamos el diagnóstico y el plan de carga, que es donde suele estar el fallo.

En las 48 horas posteriores, mejor sin antiinflamatorios ni hielo —frenan justo la respuesta que buscamos— y sin saltos ni carrera. El trabajo isométrico, en cambio, se mantiene.

EPI, ondas de choque, PRP o solo ejercicio

OpciónQué aporta en el rotuliano
Ejercicio de carga progresivaEl tratamiento con mejor respaldo, y la base de todo lo demás. Si solo puedes hacer una cosa, es esta.
EPI ecoguiadaSin superioridad demostrada sobre el ejercicio en el metaanálisis de 2026. Útil, en mi experiencia, para abrir una ventana de menos dolor que permita entrenar en serio.
Ondas de choqueAlternativa razonable con evidencia comparable y sin agujas. Buena opción si no toleras la punción.
PRPLa evidencia en tendinopatía rotuliana es inconsistente y los ensayos con mejor control no muestran superioridad clara frente a placebo.
CorticoidesAlivio rápido y deterioro del tendón a medio plazo. En un tendón de carga, mala idea salvo situación muy concreta.
ReposoQuita el dolor mientras dura y devuelve un tendón más débil que antes. Es lo que convierte una molestia de tres semanas en un problema de dos años.

Cuándo no hacer EPI en la rodilla

  • Cuando el dolor anterior de rodilla no es tendinopatía: dolor femoropatelar, plica sinovial, Hoffa, Osgood-Schlatter en adolescentes o afectación meniscal. Se confunden con frecuencia y ninguno mejora pinchando el tendón.
  • Cuando puedes entrenar con carga suficiente sin dolor limitante. No hace falta.
  • Portadores de marcapasos o dispositivos implantados, embarazo, alteraciones de la coagulación o anticoagulación sin control, infección o lesión cutánea en la zona.
  • Cuando no hay intención real de seguir el programa de ejercicio. Te lo diré a la cara y te ahorraré el dinero.

¿Rodilla del saltador que no termina de irse?

Valoración con ecografía y un plan de carga concreto desde la primera sesión. Te diré con franqueza si la EPI aporta algo en tu caso o si lo que necesitas es entrenar distinto. Consulta en Oleiros, a diez minutos de A Coruña.

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Preguntas frecuentes

Si la evidencia no es buena, ¿por qué me la ofreces?

Porque «sin superioridad demostrada frente al ejercicio» no es lo mismo que «inútil», y porque su papel real —permitirte entrenar con carga suficiente antes de lo que podrías sin ella— es clínicamente valioso aunque no sea lo que miden esos estudios. Lo que no voy a hacer es venderte la técnica como si curara el tendón por sí sola.

¿Cuántas sesiones necesito?

Entre 3 y 5 en la mayoría de casos, cada 7-10 días. Si a la tercera no hay cambio, paramos y revisamos el plan en vez de seguir sumando sesiones.

¿Puedo seguir entrenando o compitiendo?

El trabajo de fuerza se mantiene siempre, ajustando carga. Saltos, carrera y competición se reintroducen por fases y con criterios objetivos. Parar del todo es contraproducente.

¿HSR o excéntrico clásico?

HSR, en la mayoría de casos. Misma o mejor eficacia con tres sesiones semanales en lugar de catorce, y mucha mejor adherencia. El excéntrico sigue siendo válido si no tienes acceso a material de gimnasio.

¿Duele?

Durante los impulsos de corriente, sí, unos segundos cada uno. Después queda una molestia tipo agujetas 24-48 horas. El tendón rotuliano se tolera en general mejor que la planta del pie.

¿Es lo mismo mi caso que una fascitis plantar?

No, y por eso son dos artículos. La misma técnica tiene evidencia claramente mejor en el talón que en la rodilla. Si tu problema es el talón, tienes la información específica en EPI para fascitis plantar.

Referencias

  1. Góngora-Rodríguez J, Rosety-Rodríguez MA, Fernández-Santos JR, et al. Percutaneous Electrolysis for Patellar Tendinopathy: A Systematic Review and Meta-Analysis. Life. 2026;16(5):840.
  2. Abat F, Diesel WJ, Gelber PE, Polidori F, Monllau JC, Sánchez-Ibáñez JM. Effectiveness of the intratissue percutaneous electrolysis (EPI®) technique and eccentric exercise in the treatment of patellar tendinopathy at two years follow-up. Muscles, Ligaments and Tendons Journal. 2014;4(2):188-193.
  3. Abat F, Gelber PE, Polidori F, Monllau JC, Sánchez-Ibáñez JM. Clinical results after ultrasound-guided intratissue percutaneous electrolysis and eccentric exercise in the treatment of patellar tendinopathy. Knee Surgery, Sports Traumatology, Arthroscopy. 2015;23(4):1046-1052.
  4. Abat F, Sánchez-Sánchez JL, Martín-Nogueras AM, et al. Randomized controlled trial comparing the effectiveness of the ultrasound-guided galvanic electrolysis technique (USGET) versus conventional electro-physiotherapeutic treatment on patellar tendinopathy. Journal of Experimental Orthopaedics. 2016;3:34.

Última revisión del contenido: septiembre de 2026. Redactado por Álvaro Gómez Molina, fisioterapeuta colegiado. Este artículo es información divulgativa y no sustituye una valoración presencial.

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